África Oriental y las fronteras de la discordia (II)

∇ África Oriental y las fronteras de la discordia (I)

Las líneas discontinuas de las que tanto hablé el otro día en Egipto, Sudán y Sur Sudán, continúan su trayecto hacia el sur, uniéndo Egipto con el África Austral. La cadena de disputas fronterizas que ya mencionamos no se detiene al sur de Juba, sino que continúa desgraciadamente hasta Malawi, pasando además por Kenia, Tanzania, Etiopía y Somalia. Los conflictos, una vez más, tienen un largo recorrido histórico que no podemos pasar por alto.

Pueblos enfrentados en el Triángulo de Ilemi

Hasta ahora hemos visto enfrentamientos entre estados por una región determinada, pero si algo tiene diferente este territorio, situado a orillas del Lago Turkana, entre Etiopía, Kenia y Sur Sudán, es que también toman partido diferentes etnias. El Triángulo de Ilemi recibe su nombre de Ilemi Akwon que fue líder del pueblo Anuak y actualmente es un territorio en disputa entre Sur Sudán y Kenia. Las negociaciones llevan paradas bastante tiempo y no parece que haya una salida próxima al conflicto.

El problema de Ilemi reside en su pasado colonial. Los británicos controlaban tanto Sudán como Kenia y debían demarcar con exactitud la frontera, sin embargo han existido un total de cuatro demarcaciones diferentes en 1902, 1938, 1947 y 1950 que no ayudan a simplificar el proceso. Además este territorio ha estado habitado tradicionalmente por pueblos pastoriles que actuaban en el terreno por medio de razzias, sin embargo en el S. XX estos pueblos fueron armados por los diferentes países implicados. La principal etnia es la de los Turkana, aunque también habitan algunos Didinga y Topasa de Sursudán, así como los Nyangatom que se mueven entre Sur sudán y Etiopía, y los Dassanech que habitan en la zona este, cerca de Etiopía.

Líneas Discontinuas

Como se puede ver en el mapa, la primera línea de demarcación es de 1902. La “Línea Maud”  cuyo nombre deriva de su creador, el capitán inglés Philip Maud, fue concebida con el fin de que Sudán tuviera acceso al lago Turkana y el territorio permaneció bajo mando sudanés durante unos años. Sin embargo, en 1914 Etiopía armaba a los pueblos “etíopes” es decir, a los Nyangatom y a los Dassanech, de tal manera que los enfrentamientos de muy bajo nivel se convirtieron en auténticas guerras. En respuesta, Sudán, Kenia y Uganda se reunieron a fin de defender a otros pueblos de la región, como los Turkana, por ello en 1928 Sudán cedía la región a Kenia.

El desinterés de sudaneses y keniatas por la región fue en aumento hasta 1936 cuando Etiopía exigió su derecho al territorio. Esto se produjo no por aspiraciones históricas, sino por deseos expansionistas del nuevo señor de Etiopía, Benito Mussolini. El Duce buscaba ocupar puntos estratégicos que debilitaran a su enemigo en la región, Reino Unido que estaba presente tanto en Kenia como en Sudán. Aunque nunca llegó a producirse una ocupación total por parte de Etiopía, los dos países optaron por repartir el territorio, demarcando una nueva línea en 1938, la “Línea Glenday”. Al sur de la frontera estaban los territorios que se consideraban habitados por los Turkana, al norte el territorio pasaba a manos sudanesas, manteniendo la salida al lago. La etapa italiana además reavivó los conflictos étnicos de la zona, por lo que los ingleses en 1947, después de  la II Guerra Mundial, creaban una nueva línea más al norte para evitar nuevos enfrentamientos. La última de estas demarcaciones no llegó a ser una frontera como tal, sino que Sudán lo denominó “línea de patrulla” a fin de que los pueblos nómadas de Etiopía y Kenia no la atravesaran, se reiteró en varias ocasiones que esta no era una frontera internacional, sino una línea de control.

Finalmente Sudán perdió todo control sobre la zona cuando en 1956 se iniciaba la Primera Guerra Civil Sudanesa entre el norte y el sur, por lo que Jartum perdió el interés en la zona y Kenia pasó a ser el único administrador, aunque la soberanía aún estaba en disputa. Los problemas para Kenia volvieron a raíz de la paz de Sudán en 2005, cuando Sudán del Sur se encontraba en situación de exigir de nuevo sus derechos sobre la zona. Este territorio sigue hoy en día en disputa, pero las buenas relaciones entre Sudán y Kenia, y el escaso beneficio económico que aporta la zona, ha hecho que el conflicto se pase por alto y a pesar de que la herida sigue abierta no supone una hemorragia.

El Ogadén: el sueño somalí que nunca se cumplió.

Uno de los grandes conflictos que ha llevado a dos estados a unas relaciones irreconciliables es el Ogadén. Todo se remonta al reinado de Menelik II, a finales del S. XIX y principios del XX, cuando la región fue incorporada a Abisinia por derecho de conquista sobre los pueblos somalíes. El estado somalí nunca olvidó que el Ogadén formaba parte de su Gran Somalia y por ello lo reivindicó durante todo el siglo XX.

Lineas Discontinuas

Etiopía, por otra parte, ha considerado el Ogadén como una parte inalienable de su territorio que tanto esfuerzo les costó conseguir sobre los pueblos nómadas del este. Sin embargo, entre 1977-1978 los oídos sordos de los etíopes llevaron al estado somalí a declarar una guerra por el territorio que se disputó en el seno de la Guerra Fría. Tal era el interés de las dos naciones por el territorio que lo mismo dío que ambas formaran parte del mismo bloque, ya que ambos estados eran socialistas y se alineaban con el bloque soviético. Si bien las diferencias de somalíes y etíopes llevaron a los dos grandes líderes mundiales a tomar cartas en el asunto: la URSS apoyó, junto a cuba, a Etiopía y lo mismo hizo Estados Unidos con Somalia. La victoria finalmente cayó del lado etíope que reforzó su posición sobre la zona.

Para los somalíes todo se vendría abajo en 1991. Tras un golpe de estado Somalia se disgregó en varios estados y los sueños de recuperar el Ogadén se deshicieron. Aunque Etiopía controla el Ogadén desde 1897 no hay ningún acuerdo que oficialmente determine quién es el soberano de la región. De todos modos, mientras no haya un estado somalí completo, Etiopía no tendrá que discutir con nadie su soberanía. Ventajas y desgracias hay en todas partes.

Control sobre el agua en el Lago Malawi

El último de los conflictos fronterizos de África Oriental tiene un caracter diferente y es que en este caso, Tanzania y Malawi no se disputan la tierra, siLineas Discontinuasno que luchan por el control del agua. Más exactamente por el control del Lago Malawi, también conocido como Nyasa o Niassa, que en la lengua local yao significa “lago”. La disputa por esta balsa de agua del interior del continente africano tiene su origen en el reparto colonial que realizaron los alemanes (en Tanganika, actual Tanzania) y los británicos (en Nyasalandia, actual Malawi) en 1890.

El conflicto nunca ha llegado a solucionarse y es que Malawi exige la propiedad total del lago, según los repartos coloniales, mientras que Tanzania pide que la frontera se mueva a la mitad del lago para que el pueblo tanzano tenga derecho de acceder a estas aguas. En virtud de lo dispuesto por Malawi Tanzania no puede acceder al agua, más allá de la orilla.

Pero lo cierto es que los intereses de ambos estados van más allá del agua y es que desde 2011 se extendieron las noticias de que en el fondo del lago se podía encontrar petroleo. Desde ese momento el conflicto se reavivó y ambos estados pugnan por controlar el lago, ya sea en su totalidad o una parte del mismo. Este último conflicto tampoco tiene visos de solucionarse pronto, mucho menos desde que el oro negro ha hecho acto de presencia.

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